Raúl es un niño activo y alegre a quien le encantaba salir al sol para jugar al beisbol en su país natal de Honduras. Nadie hubiera que su vida cambaría repentinamente. Pero en marzo del 2011, él comenzó a sufrir de fuertes dolores de cabeza y náuseas a diario. Karla, su madre, lo llevó al médico, donde le recetaron una medicina para aliviar su dolor de estómago. Durante los siguientes días, Raúl no mostraba señales de mejoría.
Su madre lo llevó al hospital local donde una tomografía reveló lo inesperado. Raúl sufría de meduloblastoma, un tumor cerebral muy agresivo. Inmediatamente fue sometido a una cirugía, pero los médicos no pudieron extraer el tumor completamente. Determinados a encontrar el mejor tratamiento disponible, los padres de Raúl se enteraron de la misión de St. Jude Children’s Research Hospital, y sus médicos lo refirieron al hospital inmediatamente.
En St. Jude, el tratamiento de Raúl consiste de seis semanas de radiación, seguido por cuatro rondas de quimioterapia. Ahora, su familia está muy agradecida por el cuidado médico que él ha recibido. “St. Jude es un pedazo de cielo en la tierra”, comentó Karla.
Raúl tiene la ilusión de volver a jugar su deporte favorito, y se ha inspirado por los profesionales que ha conocido durante su estadía en St. Jude. Cuando crezca, él quiere ser un neurocirujano para ayudar a otros niños como él.